Posteado por: carusu | Septiembre 25, 2008

Београд o Beograd/Belgrado para los no serbios

Noveno día de viaje. Gracias al tren nocturno echamos una dormida de camino a Belgrado no sin antes despertarnos a mitad de la noche para una nueva sesión de passport please!, y la verdad, te toca los cojones tanto baile de pasaporte y más cuando vas dormido, y más cuando te lo hacen en plan Gestapo, Ustasa, Stasi o cualquiera de aquellas típicas policías secretas.

Belgrado nos saludaba a nuestra llegada con sus carteles en cirílico, con un ambiente de años 60, en cuanto a parque automovilístico (sus míticos “yugo”), vestimentas y demás, nos saludaba también con los primeros cíngaros auténticos que ví en el viaje y con lluvia. Una intermitente lluvia que nos acompañó durante 3 días mas. Así que de Belgrado no hay mucha foto, así que tengo que volver.

Estación de Belgrado, con sus letras en alfabeto cirilico

Estación de Belgrado, con sus letras en alfabeto cirílico

Desayuno continental en la estación de Belgrado, mojados, hambrientos y con un perro sarnoso que gustaba del mlijeko

Desayuno continental en la estación de Belgrado, mojados, hambrientos y con un perro sarnoso que gustaba del mlijeko

La ciudad no pudimos visitarla completamente, ys olo dimos algunas vueltillas, las suficientes para encontrar donde dormir: un hostal bastante majo en pleno centro de Belgrado, que regentaba un serbio cuyo nombre no recuerdo bastante majo. Y es que los serbios, queridos amiguitos, ya son otra cosa. Con éstos si que me iba a matar croatas, y es que son lo contrario a esos tipejos. Los serbios son amables, simpáticos, agradables con el turismo y siempre están dispuestos a indicarte direcciones o a trabar conversación. Da la sensación de que están tan puteados por embargos internacionales y todo el rollo de Kosovo que necesitan explicarse de alguna manera. Si estalla otro conflicto en la región me alisto con ellos. Samo sloga srbina spasava! (¡Sólo la unidad salvará a los serbios!). En el albergue aparte de tratar con el dueño, trabamos amistad con una serbia llamada Gorana que nos llevaría mas tarde a dar una vuelta a las tabernas mas peculiares de Belgrado y su zona de bares, aunque siendo lunes y lloviendo no había nadie. En el hostel también me hice “colega” de un hincha del Partizán, un poco trabado, que se dedicaba a mirar por internet vídeos de fans femeninas del Partizán posando ligeritas de ropa y cuyo único atuendo era la camiseta del equipo. Si no recuerdo mal el tipo en cuestión era miembro de los Grobari (sepultureros) los hinchas mas radicales del Partizán.

Mas exposiciones al aire libre

Mas exposiciones al aire libre

Pies disecados de croatas ern la plaza de Belgrado (es broma)

Pies disecados de croatas ern la plaza de Belgrado (es broma)

Con Gorana y el dueño del hostel

Con Gorana y el dueño del hostel

Después de acomodarnos y dormir muchísisimo tiempo decidimos dar un voltio mas grande por Belgrado, por visitar algo y además por comprar en el mercado algo para hacer comida y comer caliente después de varios días sin saber que era aquello. Ademas el tiempo no acompañaba para hacer nada más y apetecía comer de cuchara, el menú del día fue ensalada de arroz seguido de unos platazos de carne con patatas (guisado) regado todo ello con cerveza del país.

La visita de Belgrado, al menos lo que vimos no parece que de para mucho, pero como digo deberia de volver para hacerme una idea correcta, pero es una ciudad bastante corriente, no tiene grandes calles o avenidas salvo en la zona central, pero tampoco existen plazas como centro de reunión. Visitamos la fortaleza de Belgrado que está casi en el centro y desde donde se tiene una vista de la Belgrado al otro lado del río Sava y del Danubio, que es en esta zona donde se unen. Es curioso ver la doble coloración del río por unos metros hasta que las aguas finalmente se unen. Lo mejor de este periplo fue el mercado. Con sus cíngaros vendiendo, es como el mercado de la Esperanza pero todo hablado en serbio. Vaya aventura pedir un trozo de carne o unos huevos o unos pimientos. Echamos unas risas bastante curiosas entre pedirlo y pagarlo, que tenía un fajo de billetes del copón por 50 € te daban unos 4.500 dinares creo recordar y los billetes mas corrientes eran los de 20 y 10, así que imaginad que billetada para pagar unos pimientos o unas rakijas en la taberna.
Entrada a la fortaleza de Belgrado

Entrada a la fortaleza de Belgrado

Entrada al segundo recinto de la fortaleza

Entrada al segundo recinto de la fortaleza

Colección de armamento de la IIª Guerra MUndial en uno de los patios de la fortaleza

Colección de armamento de la IIª Guerra MUndial en uno de los patios de la fortaleza

Vista de la confluencia del Sava (el mas blanco) y el Danubio (el mas negro)

Vista de la confluencia del Sava (el mas blanco) y el Danubio (el mas negro)

El recién inaugurado Instituto Cervantes de Belgrado

El recién inaugurado Instituto Cervantes de Belgrado

El clásico chubasquero de la Armada serbia (cuando tenia mar) para protegerse de la lluvia balcánica

El clásico chubasquero de la Armada serbia (cuando tenía mar) para protegerse de la lluvia balcánica

El maravilloso mercado de Belgrado

El maravilloso mercado de Belgrado

A la noche dimos una güena güelta por la zona de tabernas y restaurantes de Belgrado. La serbia, Gorana, nos llevó a la mas antigua taberna de la ciudad: “?”. Sí, así se llama: “?”. Pero no me acuerdo de que año era el establecimiento. Allí nos tomamos unas rakijas, licor típico de ciruelas, y en otrs bares pues vinos y cervezas de la tierra.
Rakija y su correspondiente vaso de agua. Al principio cuando vi el vaso de agua pensé que la (O el?) rakija seria un licor sacado de las mismisimas entrañas del infierno, dada la cantidad de agua que te ofrecian a posteriori, pero no, es un licor bastante suave.

Rakija y su correspondiente vaso de agua. Al principio cuando vi el vaso de agua pensé que la (O el?) rakija sería un licor sacado de las mismísimas entrañas del infierno, dada la cantidad de agua que te ofrecían a posteriori, pero no, es un licor bastante suave.

Tomando rakija en el "?"

Tomando rakija en el "?"La billetada padre para pagar 5 rakijas

 

Abrazando las tipicas jirafas de Belgrado después de tomarnos unas rakijas

Abrazando las clásicas jirafas de Belgrado después de tomar unas rakijas

A la mañana siguiente después de ir a visitar alguna cosilla, como el Banco Central Serbio, donde nos hicieron un billete con nuestro careto, cogimos el tren hacia el norte, adentrándonos en la Vojvodina y visitando su capital Novi Sad y cercanías.

Posteado por: carusu | Septiembre 24, 2008

Norte de Croacia: Varaždin y Čakovec

Octavo día de viaje. Abandonamos por unas horas Zagreb para encaminarnos hacia el norte de Hrvastka (Croacia, para los no serbocroataparlantes) con la intención de acercarnos a la frontera húngara y visitar dos poblaciones: Varaždin y Čakovec. La segunda ya os aviso de que jamás perdáis el tiempo por sus calles y de paso abrasad hasta los cimientos la editorial que proporciona las guías que aseguran que es un bonito lugar.

Pero Varaždin, queridos amigos, ya es otra cosa, esto si es bonito, desde el punto de vista occidental, por supuesto. Varaždin fue durante un corto período de tiempo del siglo XVIII la capital de Croacia, ya que Zagreb ardió como jamás antes había ardido, y cuando una ciudad se convierte en capital, aunque sea por breve espacio de tiempo se nota.

Os(vacio) y Andrea, dos de los compañeros de viaje, camino de Varaždin

Os(vacio) y Andrea, dos de los compañeros de viaje, camino de Varaždin

El tercero de los compañeros, Fede(nrico), también camino de Varaždin

El tercero de los compañeros, Fede(nrico), también camino de Varaždin

Y moi mismo, (Javier Vallejo), tomando un fiero desayuno a base de leche croata y compresas sangrantes

Y moi mismo, (Javier Vallejo), tomando un fiero desayuno a base de leche croata y compresas sangrantes

El eterno compañero de viaje, un brick de mlijeko (leche, para los no serbocroatas) fresco

El eterno compañero de viaje, un brick de mlijeko (leche, para los no serbocroatas) fresco

La tenebrosa luz de los trenes croatas

La tenebrosa luz de los trenes croatas

Varaždin como os comentaba es una de las ciudades en la que la mistura de culturas es mas patente, aquí se pueden observar construcciones de todos los que han pasado o han dominado estas tierras, desde los antiguos eslavos, pasando por alemanes, húngaros, austríacos y como no, croatas. La ciudad, además, es uno de los puntos a visitar, al menos del norte de Croacia. Sus calles casi todas están empedradas, empedrado que estaban reparando, su casco viejo, bastante amplio, tenía unas construcciones bastante originales en cuanto a decoración exterior que hacía bastante amena y multicolor la visita, aunque el cielo comenzaba a barruntar lluvia. Como veríamos al día siguiente. Y aquí es donde recibimos la primera noticia sobre el tabaco bosnio. O dobro duhan que dirían ellos.

Llegada a Varaždin (y andamios, claro)

Llegada a Varaždin (y andamios, claro)

Callejeando por Varaždin

Callejeando por Varaždin

La decoración de las casas de Varaždin

La decoración de las casas de Varaždin

Mas calles de Varaždin

Mas calles de Varaždin

Esa fuente de Varaždin

Esa fuente de Varaždin

Hubiera podido vivir en Varaždin en el siglo XVIII

Hubiera podido vivir en Varaždin en el siglo XVIII

Varaždin cuenta además con una de las mayores fortalezas medievales croatas, en donde se ve la influencia germánica en la construcción, supongo que fruto de estar tan cerca de la frontera con austríacos y húngaros y a que posiblemente existieran hasta por lo menos la IIª Guerra Mundial poblaciones permanentes de alemanes al menos desde el siglo XII.

Entrada a la fortaleza de Varaždin

Entrada a la fortaleza de Varaždin

Vista del castillo de Varaždin

Vista del castillo de Varaždin

Buscando croatas heridos que rematar en el foso del castillo de Varaždin

Buscando croatas heridos que rematar en el foso del castillo de Varaždin

Y en cuanto a la otra ciudad que visitamos, Čakovec, no tiene sentido comentar ni enseñar nada, por que no merece la pena ni mencionar su nombre. Lo único destacable es su característico olor a torreznos que te atiza en la cara nada mas bajarte del tren. En cuanto a lo demás, población a saquear y no dejar piedra sobre piedra, matando mujeres y violando ganado. En ese estricto orden.

Esto es lo único que veréis de Čakovec, su nombre en un cartel direccional

Esto es lo único que veréis de Čakovec, su nombre en un cartel direccional

Después de huir de  Čakovec como si una horda de croatas nos persiguiera volvimos a Zagreb, para hacer tiempo hasta las 00:15, que es cuando salía el tren nocturno hacia Belgrado, Serbia (Srbija), tierra de mis antepasados. Una teoría que ya contaré mas adelante. Dejábamos entonces de nuevo Croacia, pero para volver mas adelante. Todavía no habíamos acabado con los croatas.

Escribiendo postales en la estación de Zagreb, antes de coger el tren nocturno a Belgrado

Escribiendo postales en la estación de Zagreb, antes de coger el tren nocturno a Belgrado

Posteado por: carusu | Septiembre 23, 2008

Zagreb y su ritmo dominguero

Séptimo día. Después de cenar y mal dormir en la puerta del bar de la estación de Ljubljana, cuyo landlord nos increpó al mismo tiempo que nos despertaba a las 05:00 horas, hora de apertura del bar, a las 06:15 salía el tren dirección Zagreb, capital de Croacia, donde nuevamente tras varios episodios de passport please llegamos a media mañana. Aquí nos alojamos en el Youth Hostel, el peor y encima mas caro de todos los sitios en los que dormimos bajo techo, con un recepcionista que rebosaba simpatía y amabilidad (todo es ironía) como la inmensa mayoría de los croatas. Tenían un horario de recepción bastante cachondo por el cuál entrabas en el hostel a las 14:00, pero te tenías que marchar a las 09:00, así que tuvimos que dejar las mochilas en la estación de tren para poder hacer tiempo hasta las 14:00, para por fin entrar a descansar, dormir y sobre todo ducharnos, que empezábamos a oler a tigre de Bengala.

Tren de Ljubljana a Zagreb

Tren de Ljubljana a Zagreb

Nuevos episodios de passport please! en la frontera esloveno-croata

Nuevos episodios de passport please! en la frontera esloveno-croata

La niebla fronteriza

La niebla fronteriza

Cuando llegamos a Zagreb era domingo, así que no había nadie por las calles, lo que nos permitió gozar de un paseo agradable, sin turistas y sobre todo sin croatas. Las calles desiertas por lo menos a partir de la hora de comer, ya que por la mañana en la plaza central de Zagreb había una especie de festival folclórico de diferentes países, nosotros pudimos ver a unos griegos bailando como diablos y a unos rusos de la otra punta (Kamchatka) bailando bajo un buen tabardo de pieles mientras hacía un sol de justicia milenaria.

Estación de Zagreb

Estación de Zagreb

Vacias calles de Zagreb (vivan los domingos)

Vacías calles de Zagreb (vivan los domingos)

Plaza Ban Jelačić (la central, al fondo el escenario del festival)

Plaza Ban Jelačić (la central, al fondo el escenario del festival)

Otra vista de la plaza Ban Jelačić, aqui se ve gente de los grupos folclóricos

Otra vista de la plaza Ban Jelačić, aquí se ve gente de los grupos folclóricos

Organillero en Ban Jelačić

Organillero en Ban Jelačić

 

Aparte de calles desiertas aquí mientras comíamos nos vino a dar la tabarra un tipo preguntándonos por unas perras, por que era su cumpleaños: 2 euros, por favor, que es mi cumpleaños, y sí, en perfecto castellano, aunque estuvo diciéndolo en varios idiomas hasta que acertó. Otra de las cosas llamativas es que descubrí que no sólo Italia es el país de los andamios. Ya sabéis, váis a un sitio a ver algo espectacular y único y zas! allí están colocados los andamios, para una vez que ibas. Aquí tampoco estaba nada mal el emplazamiento de los mismos.

Catedral de Zagreb (Zagrebaska Katedrala, hay que saber de todo, hasta serbocroata)

Catedral de Zagreb (Zagrebaska Katedrala, hay que saber de todo, hasta serbocroata)

Plazuela de la catedral

Plazuela de la catedral

Calles domingueras en Zagreb

Calles domingueras en Zagreb

Tipos de época en una calle de época

Tipos de época en una calle de época

Todo lo visto anteriormente está sobre una de las dos colinas sobre las que se asienta Zagreb, en una estaría la parte mas antigua y en la otra la mas moderna, aunque como los edificios son casi todos de los siglos XVIII y XIX apenas hay diferencia de construcción y te das cuenta por que o subes o bajas. En la segunda de las colinas está el Parlamento croata y en la misma plaza una de las principales iglesias de Zagreb con su tejado a colores con los escudos de Zagreb y Croacia. Para mí esta era la mejor parte de Zagreb ya que cuando bajas lo haces por la zona mas antigua del casco con calles empedradas y edificios muy de época.

Parlamento croata

Parlamento croata

Iglesia de San Marcos, con los escudos (y los sempiternos andamios, claro)

Iglesia de San Marcos, con los escudos (y los sempiternos andamios, claro)

Subida

Subida

Bajada

Bajada

Curiosa capilla en el paso inferior de la muralla de Zagreb. Aunque no se ve en el lado opuesto hay unos bancos en plan iglesia para echar unos rezos (o juramentos) también se pueden ver las oraciones de gracias pegadas en la pared (supongo que habria de todo, desde gracias por quitarme el orzuelo a gracias por que el Dinamo ganó la liga)
Curiosa capilla en el paso inferior de la muralla de Zagreb. Aunque no se ve en el lado opuesto hay unos bancos en plan iglesia para echar unos rezos (o juramentos) también se pueden ver las oraciones de gracias pegadas en la pared (supongo que habría de todo, desde gracias por quitarme el orzuelo a gracias por que el Dinamo ganó la liga)

Al día siguiente abandonaríamos Zagreb por unas horas para visitar el norte de Croacia y dos poblaciones cercanas a la frontera con Hungría: Varaždin y Čakovec.

Posteado por: carusu | Septiembre 22, 2008

Sexto día: Bled, Radovljica y Ljubljana

Sexto día de viaje, recién dormidos en el antiguo hospital reconvertido, iniciamos un viaje hacia el norte el país, muy cerca de la frontera con Austria, para por la mañana ver algunos de los poblados de esa zona y dejar para la tarde Ljubljana, haciendo noche en la estación, para coger un nocturno o al menos muy tempranero tren que nos llevara hasta Zagreb.

Visitamos dos pueblos al norte de Eslovenia, a cada cuál mas pintoresco, el primero de ellos: Bled. Contaba con un espectacular lago, bajo la atenta mirada de su castillo, al que había que subir por una intrincada senda por mitad del bosque (después supimos que existía una magnífica carretera para subir). En mitad del algo existía una iglesia, lo que le daba al paraje un aspecto alpino, ya que la región pertenece a los alpes dináricos, que si bien no son como los suizos o austríacos siguen siendo alpes.

 

Descanso en Bled

Descanso en Bled

 

La pequeña isla del lago con la iglesia

La pequeña isla del lago con la iglesia

Vista del castillo, lago e iglesia de Bled

Vista del castillo, lago e iglesia de Bled

I love Bled

I love Bled

Subiendo por Bled hacia el castillo

Subiendo por Bled hacia el castillo

Denso bosque antes del castillo (sin minas)

Denso bosque antes del castillo (sin minas)

Vista desde el castillo (la entrada costaba 7 eurazos, asi que decidimos que era mas barato tomar el castillo al asalto, ya volveremos, Bled, ya.

Vista desde el castillo (la entrada costaba 7 eurazos, así que decidimos que era mas barato tomar el castillo al asalto, ya volveremos, Bled, ya.)

El segundo pueblo que visitamos después de Bled fue Radovljica, bastante mas pequeño, pero con un aspecto barroco alpino precioso. Hasta aquí llegamos en taxi desde Bled, nos llevó un taxista bastante majo que pensamos nos estuvo siguiendo durante todo nuestro periplo por el norte de Eslovenia, ya que le veíamos cada dos por tres: ¿Taxi?, no thanks, pero despues montábamos sin remedio.
Callejas de Radovljica

Callejas de Radovljica

También hay sitio para los gatos gordos en Radovljica

También hay sitio para los gatos gordos en Radovljica

Alrededores de Radovljica

Alrededores de Radovljica

La calle principal de Radovljica

La calle principal de Radovljica

La calle principal de Radovljica II

La calle principal de Radovljica II

Parada y fonda

Parada y fonda

Vinos de la tierra regados con cerveza de la tierra y viceversa

Vinos de la tierra regados con cerveza de la tierra y viceversa

Esperando en la estación de Radovljica, el único tren diario hacia Ljubljana

Esperando en la estación de Radovljica, el único tren diario hacia Ljubljana

Ya vienen, ya, las fotos de Ljubljana, la cien veces nombrada, pero no vista. La tarde de este sexto día fue enteramente para visitar Ljubljana, la pequeña Praga, como otras mil ciudades que se intitulan así. En este caso doy fe de que puede ser llamada así sin descaro, pequeña pero coqueta, la capital de Eslovenia es un sitio para visitar tranquilamente y darte una vuelta por sus calles, por las que no te vas a perder, ya que todo gira en torno al río: el Ljubljanica y a una plaza céntrica donde se encuentran tres puentes prácticamente seguidos. La ciudad en algunas partes es muy parecida al centro tanto de Praga como al de Viena, si no habéis estado en ninguna (yo si, jo jo jo) pero habéis visto “Amadeus” sabréis a lo que me refiero.
Paseando po Ljubljana

Paseando por Ljubljana

Performance en Ljubljana. Por todas las capitales habia bastante movimiento cultural. Este me pareció original (que no es lo mismo que mierda)

Performance en Ljubljana. Por todas las capitales había bastante movimiento cultural. Este me pareció original (pero no el original sinónimo de mierda). No se lee pero dice: The area with Ljubljana's own weather.

Menos fútbol y más barroco

Ljubljana: Menos fútbol y más barroco

El simbolo de Ljubljana (es un dragón, por si no os habéis coscado)

El símbolo de Ljubljana (es un dragón, por si no os habéis coscado)

¿Dejaremos de ser olé algún dia?

¿Dejaremos de ser olé algún día?

Los 3 puentes seguidos de Ljubljana

Los 3 puentes seguidos de Ljubljana

El rio Ljubljanica a su paso por Ljubljana

El río Ljubljanica a su paso por Ljubljana

El castillo de Ljubljana (y antes de llegar otra subida infernal)

El castillo de Ljubljana (y antes de llegar otra subida infernal)

Vista de parte de Ljubljana desde el castillo (si, era gratuito, sino no entramos)

Vista de parte de Ljubljana desde el castillo (sí, era gratuito, sino no entramos)

La noche la pasamos en la estación de Ljubljana, pasando un frío de muerte. Si dormía alguna vez allí tenéis que ir al túnel o pasadizo que hay entre andenes, que allí se está hasta caliente, pero nosotros lo descubrimos tarde. Pronto pronto a la mañana siguiente, 6:15 cogimos el tren hacia Zagreb, diciendo adiós, al menos durante este viaje, a Eslovenia, y adentrándonos nuevamente en tierras croatas. Tierra de “amabilidad”, kunas, lipas y buena cerveza.
Posteado por: carusu | Septiembre 17, 2008

Camino hasta Ljubljana

Quinto día de viaje, con la intención de acabar el día en Ljubljana, la capital de Eslovenia. Así que salimos de Pula a media tarde después de acabar de disfrutar del sol de la costa istria, con destino a la frontera croato-eslovena, donde habría que hacer transbordo.

El magnifico tren de un sólo vagón que nos llevó hasta la frontera con Eslovenia, hasta Buzet.

El magnífico tren de un sólo vagón que nos llevó hasta la frontera con Eslovenia, hasta Buzet.

En este tren coincidimos con dos chavales catalanes, que serían de los pocos mochileros que vimos durante el viaje. Fue en esta zona donde mayor cantidad nos encontramos. El tren no era una cosa del otro mundo, pero daba un ambinte familiar a todos los que viajabamos en él.
Interior del tren, y nuestro amigo eslovemo que sabia italiano (el barbado)

Interior del tren, y nuestro amigo esloveno que sabía italiano (el barbado) y los dos chavales catalanes sentados al lado de él.

El paisaje a medida que íbamos hacia el norte y hacia la frontera se iba tornando mas alpino, y haciendo pequeñas paradas en típicas estaciones de tren del año de la polka, con sus tipos con gorra y bandera roja y todo. Un viaje al siglo XX.
Pueblo en el camino

Pueblo en el camino

Vivan estas estaciones

Vivan estas estaciones

En Buzet localidad fronteriza es donde hicimos el transbordo a otro tren que nos llevara a Divača, ya en Eslovenia, donde engancháramos con otro tren destino Ljubljana.
Buzet es fantástico, enclavado en mitad de montañas tipo alpinas, con las dos aduanas en la misma estación, que no es muy grande. Aquí llega un tren, te bajas, te piden el passport please, y te dejan esperando hasta que llega el tren desde Eslovenia, allí se bajan les piden el passport please y ya nuevamente la policía fronteriza del otro país te pide el passport please para montarte hacia tu destino. Es bastante gracioso ver las carreras de la guardia en plan : eh! eh! que ese se escapa, eh! passport! passport!.
Estación de Buzet

Estación de Buzet

Atención al cambio de vias

Atención al cambio de vías

Passport please!

Passport please!

Passport please! II

Passport please! II

Finalmente llegamos a Divača, donde a media tarde salía el tren destino Ljubljana, llegados a la capital eslovena, después de alojarnos en el Youth Hostel que era un antiguo hospital reconvertido, estaba bastante bien y después de cenar tuvimos tiempo de dar una pequeña vuelta y a dormir.
La cerveza nacional eslovena, cojonuda.

La cerveza nacional eslovena, cojonuda.

 

Posteado por: carusu | Septiembre 16, 2008

La costa istria: Poreč y Rovinj

Amabilidad croata desparrmándose en cualquier ventanilla

Amabilidad croata desparramándose en cualquier ventanilla

 Segunda jornada por la costa de Istria y repuestos de la formidable paliza del tren, hicimos una pequeña ruta por la costa de la región de Istria, en autobús, porque lo que es tren no hay, solo desde la frontera eslovena hasta la capital de la región: Pula, que es donde hacíamos noche.

Al coger los billetes de bus empezamos a notar lo que después sería norma en el viaje: la gran “amabilidad” de los croatas con el turismo. Primero las kunas (su moneda) y después hablamos, o mejor ni hablamos.

Callejas de Poreč

Callejas de Poreč

Casas del casco viejo de Poreč

Casas del casco viejo de Poreč

La primera parada fue en Poreč, al norte de Istria, un pueblecito piccolino, pero con encanto mediterráneo. Sus callejas, casi todas empedradas y su estilo claramente veneciano, denotan los antiguos poseedores de estas tierras, ya que hasta 1945, toda la región de Istria fue italiana, no en vano, aún quedan mas de 15.000 italianos en esta zona de Croacia-Eslovenia, y el italiano goza de status oficial en muchas de sus ciudades.
Pivo (cerveza, en prácticamente todos los idiomas eslavos)

Pivo (cerveza, en prácticamente todos los idiomas eslavos)

 

Paseo maritimo de Poreč

Paseo marítimo de Poreč

La segunda parada de este mini tour por Istria fue el pueblo de Rovinj, otro pueblo con encanto, enclavado en una península, me recordaba su interior a las callejas de Catania, y sobre todo del quartiere popolare en el que tuve mi segunda casa. Y es que en esencia al final todos los pueblos mediterráneos se parecen.
Vista de Rovinj

Vista de Rovinj

Estrechas callejuelas de Rovinj

Estrechas callejuelas de Rovinj

 

Callejuelas de Rovinj

Callejuelas de Rovinj

Tendales a la genovesa por Rovinj

Tendales a la genovesa por Rovinj

Callejeando por Rovinj

Callejeando por Rovinj

 

En la cima de Rovinj
En la cima de Rovinj

Al final de esta segunda jornada istria volvimos a Pula, donde dormimos nuevamente en el Youth Hostel de la localidad, con la intención de llegar al día siguiente a la capital de Eslovenia: Ljubljana.

Posteado por: carusu | Septiembre 13, 2008

Pula, Croacia, al fin.

Pula! Croacia! (Hrvastka! que dirían los croatas) Al fin llegamos!. A la mañana siguiente después de dormir en la confortable estación de Trieste emprendimos el viaje hacia Pula, al final de la península de Istria, por medio de un bus, ya que solo existía una vía férrea pero había que cogerla al otro lado de Eslovenia… total un chocho en toda regla y más fácil el bus, que después de pasar la frontera con Eslovenia, por Škofije, una mítica población para mí ya que la primera vez que pasé andando la frontera eslovena lo hice por allí. Jamás olvidaré la primera palabra que me dijeron en esloveno: OK!!!.

Después de pasar la frontera esloveno-croata y la primera petición de passport please, cosa que se volvería normal en este viaje, llegamos por fin bordeando la costa a Pula. Una de las perlas de Istria. Allí nos albergamos en el Youth Hostel de la población que tenía una especie de cala propia a unos 100 metros de donde colocamos la tienda.

El Templo de Augusto

El Templo de Augusto

La verdad es que la ciudad es muy bonita, con mucho que ver y para dar unas buenas caminatas, y lo mejor es que esta zona de Croacia es bilingüe, en parte, y hablan croata e italiano, amén de esloveno, al estar todo pegado en apenas 50 kms.

 La cala del albergue juvenil

La cala del albergue juvenil

Aquí descubrimos el porqué de la fama de las costas croatas y sus playas: esos guijarros afilados como las navajas albaceteñas, puntiagudos y colocados estratégicamente para que jamás, jamás puedas pisar sin hacerte daño y con la única posibilidad de tener que hacerlo en chancletas todo, incluso bañarte.

El anfiteatro de Pula

El anfiteatro de Pula

Aquí se encuentra una buena muestra de todos los ocupantes de la península de Istria, desde restos romanos (como el anfiteatro, símbolo de la ciudad), venecianos, austríacos…

Callejas de Pula (y sus maravillosos letreros en serbocroata)

Callejas de Pula (y sus maravillosos letreros en serbocroata)

Plaza Mayor de Pula, con el Templo de Augusto y el ayuntamiento

Plaza Mayor de Pula, con el Templo de Augusto y el ayuntamiento

En esta localidad pasamos todo el día descansando del agotador viaje, para hacerla también cuartel general y visitar al día siguiente la costa istria y varios de sus pueblitos.

Catedral de Pula (Katedrala)

Catedral de Pula (Katedrala)

Posteado por: carusu | Septiembre 12, 2008

It’s a long, long way to Balkans II

Dejamos Nice (Niza) y su magnífico tren avec couchette para seguir camino adentrándonos en las infernales vías italianas.

Primera parada más allá de las fronteras: Ventimiglia. Donde se coge a su vez el tren destino a Génova, la mas marinera de las repúblicas.

Aquí llegó el error. Maldita seas Génova. Y maldita sea la desorganización de los ítalos trenes. Y eso que era en el norte, porque en el sur es como tratar de llegar a Tombouctou en el tren que pasa por Mombasa sin parada en Jartum. Una odisea vamos.

Aquí los coleguis italianos tienen puestos unos horarios que no cumplen, amén de unos andenes que no son y contando que nos quedamos en el mismo tren para ir camino de Milano (Milán). Craso error. El tren volvió para atrás, haciéndonos perder unas horas que nos abrían permitido llegar a Pula ese mismo día.

Pensamos que el tren iba para atrás con la intención de coger alguna vía que llevara hacia el norte. Mentira. Como las mentiras que cuentan los italianos para engatusar a sus “amadas”.

El Panel Maldito de Génova

El Panel Maldito de Génova

 

Así que engañados por el panel y por nosotros mismos nos dirigimos nuevamente hacia Ventimiglia, hasta que decidimos comprobar que estabamos equivocados y bajarnos alguna parada antes de Ventimiglia con la intención de volver a Génova. La parada fue en Albenga, territorio a saquear. En donde pasamos unas horas antes de que pasara un tren con destino Génova.

La derrota de Albenga

La derrota de Albenga

 

Después de regresar a Génova cogimos un tren destino Milano (Milán), para a su vez coger otro con destino Venezia (Venecia), pero al otro lado de la laguna, en Mestre. Desde allí llegamos a la última etapa de esta segunda jornada, la ciudad de Trieste, ciudad italiana poblada por eslavos, en la mismísima frontera. Ciudad en la que en temporada Erasmus juré no volver. Una mentira mas en esta segunda jornada.

Allí dormimos en la estación con la intención de llegar a la mañana siguiente a Pula, Croacia. Al fin.

Roncando en Trieste

Roncando en Trieste

Posteado por: carusu | Septiembre 11, 2008

It’s a long, long way to Balkans

Si amijos, es un largo viaje desde Santander hasta los Balcanes, así a bote pronto dos interminables días, no quiero ni pensar cuantas jornadas hubieran sido a caballo.

Estos dos primeros días se basaron en coger varios trenes para llegar por lo menos hasta la frontera italo-eslovena y a ser posible llegar hasta Pula, ya en Croacia, como primer puesto de parada y fonda, o cuartel general (headquarter, que dirían los yankees).

El viaje comenzó un 14 de julio a las 5:45, hora zulú, cuando cogimos el autobús desde Santander hasta Hendaye (Hendaya/Hendaia), primer contacto con la cultura vascofrancesa, mas francesa que vasca, al otro lado de la frontera formada por el Bidasoa. Aquí ya nos pegaron los gabachos el primer tiro dineril, por que había que pagar un plus (un plus, en francés), para coger el trenecito que te lleva hasta Bayonne (Bayona/Baiona).

Estación de Bayonne (Bayona/Baiona)

Estación de Bayonne (Bayona/Baiona)

 

Creo recordar que desde algún  lugar indeterminado nos acompañaba ya un oriental, que chapurreaba algo de castellano y que repetidas veces nos preguntó en esta estación sobre el tren para Toulouse. Fue el primer “bautizado” del viaje. Quizás el tío era filipino o malayo, pero para nosotros siempre será “el bosnio que va a Toulouse”.

Estación de Toulouse (Tolosa de Francia)

Estación de Toulouse (Tolosa de Francia)

Desde la ciudad de Toulouse (Tolosa de Francia) llegamos directamente hasta Marseille (Marsella), donde nos pegó la tabarra un senegalés con todo el tema de las pateras, el tipo llevaba  una caraja del copón e iba comentando todo tipo de jugadas con los allí presentes.

Por detrás de la estación de Marseille (Marsella)

Por detrás de la estación de Marseille (Marsella)

Desde Marseille (Marsella) llegamos al final de la primera etapa del viaje: Nice (Niza), en donde los simpáticos franceses (si, simpáticos, sin ironías) después de estar un rato tratando de dormir en la sala de espera con todos los bártulos desplegados y después de dar cuenta de varia comida enlatada que allí se encontraba, pensamos que por ser 14 de julio (Toma de la Bastilla), vinieron los de seguridad a decirnos que si queríamos dormir dentro de un tren, que había llegado tarde, que no había podido enganchar ese vagón, que si madamme no fuma…etc, total que el tren en cuestión era un vagón dormitorio con literas y todo. Lujo y confort en la primera noche. Sacre Bleau!.

Lujo y confort en la "habitación" de Nice (Niza)

Lujo y confort en la

Posteado por: carusu | Agosto 5, 2008

Omnia mea mecum porto

Omnia mea mecum porto: Llevo conmigo todo lo mío.

Si bien la frase alude a que todo lo que es y tiene el ser humano está en su interior, bien podría ser el eslogan, frase o lema de todos los mochileros que parten en verano de sus hogares buscando nuevos horizontes y tierras que hollar.

La frase la atribuye Cicerón al sabio griego Bías. Cuando su ciudad natal estaba a punto de ser tomada por los enemigos y todos sus vecinos y compatriotas hacían acopio de sus pertenencias antes de huir, muchos de ellos se dirigían a Bías recriminándole que no hiciera lo mismo y que estuviera sentado esperando la huida. A lo que él respondió: “Eso es lo que hago, pues llevo conmigo todas mis cosas”.

Algún lugar entre Zagreb y Varaždin (Croacia)

Algún lugar entre Zagreb y Varaždin (Croacia)

Hacía bastante que no entraba a escribir, pero en breves retomaré este blog para contar las vibrantes aventuras de tres semanas por tierras allende los mares, en Eslovenia, Croacia, Serbia y Bosnia, por medio del Interrail, al programa seguramente le escriba para que hagan suyo esta frase que encabeza el escrito, pues es la esencia pura del viajero mochilero.

Omnia mea mecum porto, porque si no, estoy jodido.

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