Noveno día de viaje. Gracias al tren nocturno echamos una dormida de camino a Belgrado no sin antes despertarnos a mitad de la noche para una nueva sesión de passport please!, y la verdad, te toca los cojones tanto baile de pasaporte y más cuando vas dormido, y más cuando te lo hacen en plan Gestapo, Ustasa, Stasi o cualquiera de aquellas típicas policías secretas.
Belgrado nos saludaba a nuestra llegada con sus carteles en cirílico, con un ambiente de años 60, en cuanto a parque automovilístico (sus míticos “yugo”), vestimentas y demás, nos saludaba también con los primeros cíngaros auténticos que ví en el viaje y con lluvia. Una intermitente lluvia que nos acompañó durante 3 días mas. Así que de Belgrado no hay mucha foto, así que tengo que volver.

Desayuno continental en la estación de Belgrado, mojados, hambrientos y con un perro sarnoso que gustaba del mlijeko
La ciudad no pudimos visitarla completamente, ys olo dimos algunas vueltillas, las suficientes para encontrar donde dormir: un hostal bastante majo en pleno centro de Belgrado, que regentaba un serbio cuyo nombre no recuerdo bastante majo. Y es que los serbios, queridos amiguitos, ya son otra cosa. Con éstos si que me iba a matar croatas, y es que son lo contrario a esos tipejos. Los serbios son amables, simpáticos, agradables con el turismo y siempre están dispuestos a indicarte direcciones o a trabar conversación. Da la sensación de que están tan puteados por embargos internacionales y todo el rollo de Kosovo que necesitan explicarse de alguna manera. Si estalla otro conflicto en la región me alisto con ellos. Samo sloga srbina spasava! (¡Sólo la unidad salvará a los serbios!). En el albergue aparte de tratar con el dueño, trabamos amistad con una serbia llamada Gorana que nos llevaría mas tarde a dar una vuelta a las tabernas mas peculiares de Belgrado y su zona de bares, aunque siendo lunes y lloviendo no había nadie. En el hostel también me hice “colega” de un hincha del Partizán, un poco trabado, que se dedicaba a mirar por internet vídeos de fans femeninas del Partizán posando ligeritas de ropa y cuyo único atuendo era la camiseta del equipo. Si no recuerdo mal el tipo en cuestión era miembro de los Grobari (sepultureros) los hinchas mas radicales del Partizán.
Después de acomodarnos y dormir muchísisimo tiempo decidimos dar un voltio mas grande por Belgrado, por visitar algo y además por comprar en el mercado algo para hacer comida y comer caliente después de varios días sin saber que era aquello. Ademas el tiempo no acompañaba para hacer nada más y apetecía comer de cuchara, el menú del día fue ensalada de arroz seguido de unos platazos de carne con patatas (guisado) regado todo ello con cerveza del país.
A la mañana siguiente después de ir a visitar alguna cosilla, como el Banco Central Serbio, donde nos hicieron un billete con nuestro careto, cogimos el tren hacia el norte, adentrándonos en la Vojvodina y visitando su capital Novi Sad y cercanías.














¡Cómo me recuerda la fortaleza de Belgrado al castillo de Mont Juic!
Por: laudrey el Octubre 8, 2008
a las 10:29 am