Posteado por: carusu | Septiembre 25, 2008

Београд o Beograd/Belgrado para los no serbios

Noveno día de viaje. Gracias al tren nocturno echamos una dormida de camino a Belgrado no sin antes despertarnos a mitad de la noche para una nueva sesión de passport please!, y la verdad, te toca los cojones tanto baile de pasaporte y más cuando vas dormido, y más cuando te lo hacen en plan Gestapo, Ustasa, Stasi o cualquiera de aquellas típicas policías secretas.

Belgrado nos saludaba a nuestra llegada con sus carteles en cirílico, con un ambiente de años 60, en cuanto a parque automovilístico (sus míticos “yugo”), vestimentas y demás, nos saludaba también con los primeros cíngaros auténticos que ví en el viaje y con lluvia. Una intermitente lluvia que nos acompañó durante 3 días mas. Así que de Belgrado no hay mucha foto, así que tengo que volver.

Estación de Belgrado, con sus letras en alfabeto cirilico

Estación de Belgrado, con sus letras en alfabeto cirílico

Desayuno continental en la estación de Belgrado, mojados, hambrientos y con un perro sarnoso que gustaba del mlijeko

Desayuno continental en la estación de Belgrado, mojados, hambrientos y con un perro sarnoso que gustaba del mlijeko

La ciudad no pudimos visitarla completamente, ys olo dimos algunas vueltillas, las suficientes para encontrar donde dormir: un hostal bastante majo en pleno centro de Belgrado, que regentaba un serbio cuyo nombre no recuerdo bastante majo. Y es que los serbios, queridos amiguitos, ya son otra cosa. Con éstos si que me iba a matar croatas, y es que son lo contrario a esos tipejos. Los serbios son amables, simpáticos, agradables con el turismo y siempre están dispuestos a indicarte direcciones o a trabar conversación. Da la sensación de que están tan puteados por embargos internacionales y todo el rollo de Kosovo que necesitan explicarse de alguna manera. Si estalla otro conflicto en la región me alisto con ellos. Samo sloga srbina spasava! (¡Sólo la unidad salvará a los serbios!). En el albergue aparte de tratar con el dueño, trabamos amistad con una serbia llamada Gorana que nos llevaría mas tarde a dar una vuelta a las tabernas mas peculiares de Belgrado y su zona de bares, aunque siendo lunes y lloviendo no había nadie. En el hostel también me hice “colega” de un hincha del Partizán, un poco trabado, que se dedicaba a mirar por internet vídeos de fans femeninas del Partizán posando ligeritas de ropa y cuyo único atuendo era la camiseta del equipo. Si no recuerdo mal el tipo en cuestión era miembro de los Grobari (sepultureros) los hinchas mas radicales del Partizán.

Mas exposiciones al aire libre

Mas exposiciones al aire libre

Pies disecados de croatas ern la plaza de Belgrado (es broma)

Pies disecados de croatas ern la plaza de Belgrado (es broma)

Con Gorana y el dueño del hostel

Con Gorana y el dueño del hostel

Después de acomodarnos y dormir muchísisimo tiempo decidimos dar un voltio mas grande por Belgrado, por visitar algo y además por comprar en el mercado algo para hacer comida y comer caliente después de varios días sin saber que era aquello. Ademas el tiempo no acompañaba para hacer nada más y apetecía comer de cuchara, el menú del día fue ensalada de arroz seguido de unos platazos de carne con patatas (guisado) regado todo ello con cerveza del país.

La visita de Belgrado, al menos lo que vimos no parece que de para mucho, pero como digo deberia de volver para hacerme una idea correcta, pero es una ciudad bastante corriente, no tiene grandes calles o avenidas salvo en la zona central, pero tampoco existen plazas como centro de reunión. Visitamos la fortaleza de Belgrado que está casi en el centro y desde donde se tiene una vista de la Belgrado al otro lado del río Sava y del Danubio, que es en esta zona donde se unen. Es curioso ver la doble coloración del río por unos metros hasta que las aguas finalmente se unen. Lo mejor de este periplo fue el mercado. Con sus cíngaros vendiendo, es como el mercado de la Esperanza pero todo hablado en serbio. Vaya aventura pedir un trozo de carne o unos huevos o unos pimientos. Echamos unas risas bastante curiosas entre pedirlo y pagarlo, que tenía un fajo de billetes del copón por 50 € te daban unos 4.500 dinares creo recordar y los billetes mas corrientes eran los de 20 y 10, así que imaginad que billetada para pagar unos pimientos o unas rakijas en la taberna.
Entrada a la fortaleza de Belgrado

Entrada a la fortaleza de Belgrado

Entrada al segundo recinto de la fortaleza

Entrada al segundo recinto de la fortaleza

Colección de armamento de la IIª Guerra MUndial en uno de los patios de la fortaleza

Colección de armamento de la IIª Guerra MUndial en uno de los patios de la fortaleza

Vista de la confluencia del Sava (el mas blanco) y el Danubio (el mas negro)

Vista de la confluencia del Sava (el mas blanco) y el Danubio (el mas negro)

El recién inaugurado Instituto Cervantes de Belgrado

El recién inaugurado Instituto Cervantes de Belgrado

El clásico chubasquero de la Armada serbia (cuando tenia mar) para protegerse de la lluvia balcánica

El clásico chubasquero de la Armada serbia (cuando tenía mar) para protegerse de la lluvia balcánica

El maravilloso mercado de Belgrado

El maravilloso mercado de Belgrado

A la noche dimos una güena güelta por la zona de tabernas y restaurantes de Belgrado. La serbia, Gorana, nos llevó a la mas antigua taberna de la ciudad: “?”. Sí, así se llama: “?”. Pero no me acuerdo de que año era el establecimiento. Allí nos tomamos unas rakijas, licor típico de ciruelas, y en otrs bares pues vinos y cervezas de la tierra.
Rakija y su correspondiente vaso de agua. Al principio cuando vi el vaso de agua pensé que la (O el?) rakija seria un licor sacado de las mismisimas entrañas del infierno, dada la cantidad de agua que te ofrecian a posteriori, pero no, es un licor bastante suave.

Rakija y su correspondiente vaso de agua. Al principio cuando vi el vaso de agua pensé que la (O el?) rakija sería un licor sacado de las mismísimas entrañas del infierno, dada la cantidad de agua que te ofrecían a posteriori, pero no, es un licor bastante suave.

Tomando rakija en el "?"

Tomando rakija en el "?"La billetada padre para pagar 5 rakijas

 

Abrazando las tipicas jirafas de Belgrado después de tomarnos unas rakijas

Abrazando las clásicas jirafas de Belgrado después de tomar unas rakijas

A la mañana siguiente después de ir a visitar alguna cosilla, como el Banco Central Serbio, donde nos hicieron un billete con nuestro careto, cogimos el tren hacia el norte, adentrándonos en la Vojvodina y visitando su capital Novi Sad y cercanías.


Respuestas

  1. ¡Cómo me recuerda la fortaleza de Belgrado al castillo de Mont Juic!


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